Bolsa wet felting

¿Es verdad que ese objeto está hecho de lana?, ¿qué es wet felting?, ¿es una magia peluda?

Hasta hace relativamente poco, yo tampoco sabía que era eso de wet felting o fieltro húmedo. Me enteré de su existencia en un increíble taller sobre joyería textil que tomé en 2016 y en el que me hablaron del fieltro húmedo. A mi cara de “what?” siguió el tipo de indagación inmediata que hago cuando pienso en hacer algo: buscar en Pinterest. Tan solo ver las primeras imágenes que salieron al poner wet felting me quedé con la boca abierta… “¿que eso se hace con lana?” pensé, ¿cómo podía algo peludo convertirse en un jarrón con colores y texturas tan asombrosos? (la pregunta en mi cabeza se debía a que ésta fue una de las primeras cosas que vi, me dejó sorprendida y con ganas de saber mucho más: https://www.pinterest.com.mx/pin/193654852701014403/ de Black Sheep Designs, en Pinterest.)

Desde entonces mi vida cambió. En serio. De pronto estaba segura, como que me gusta el café, que yo quería hacer “eso”, y mientras más grande mejor. Para ser fiel a la verdad, diré que tardé un poco en empezar a aprender la técnica, pero una vez ahí, me enganchó por completo, y un par de años después (y unos meses) sigo obsesionada con su versatilidad y apariencia de los objetos hechos con lana de borrego. Me sigue pareciendo mágico que se pueda crear casi cualquier cosa con lana, agua, jabón y presión. Entre los objetos que hago se cuentan floreros y adornos de pared (liga a para esperarte); bolsas y estuches; prendas como bufandas y cuellos, y túnicas, joyería, obras de “art doll” o seres fantásticos que te esperan en casa (liga a bestiario).  Ahora mismo estoy empezando algunas piezas artísticas para un exposición de la que te contaré otra vez.

Bolsa wet felting
Joyeria felting
joyeria felting papalotes

Después de haber tomado varios cursos de fieltro húmedo, algunos presenciales y varios más en línea, mi cabeza está llena de ideas, muchas más que las horas que tengo para llevarlas a cabo, pues cómo sabes (o quizá no) comparto mi tiempo entre la historia del arte y sus clases, la vida familiar y Papalote taller textil. Es por eso que cuando planeo en mi calendario la creación de piezas que me han encargado, o quiero hacer, trato de introducir también algunas tardes de experimentación, para seguir aprendiendo de la práctica libre. Aunque siempre me dejan enseñanzas, en ocasiones también surgen de ellas piezas muy interesantes… (Inscríbete a mi lisa de correo Papalote para no perderte las noticas del taller)

Todavía no puedo hacer cosas enormes pues aún no tengo un espacio sólo destinado a la creación. Al pensar en wet felting tenemos que estar conscientes de que cada pieza hecha con la técnica encoge entre el 40% y el 25% de su tamaño (de hecho en algunas ocasiones un poco más)… así que para crear cosas gigantes necesitaría mudarme de casa… o mínimo tener un taller y no una mesa en mi comedor, peleando por cada centímetro… En fin, tengo esperanza de que algún día no muy lejano, lo tendré, y podré hacer objetos mucho más grandes.

Algo que me fascina del fieltro húmedo es la capacidad que te da la lana de mezclar colores y generar texturas, y más si se combina con otras técnicas o se le añaden otras fibras o telas. Esta última posibilidad de mezclar la lana con telas se llama nuno felting y merece que te cuente más de ella en otra ocasión.

Lana colores felting

Algunas veces las personas que han visto mi trabajo, o se han convertido en poseedores del mismo, me han comentado ideas parecidas a las que yo pensé al “descubrir” el fieltro húmedo. Alguien, por ejemplo, me mencionó que era increíble que se crearan esas piezas que “parecen tejidos, pero sin las hileras que dejan las agujas”. A otros les ha parecido difícil  pensar que su pieza, suave y ligera, está creada con “pelo” o vellón. En un par de ocasiones me han dicho algo que realmente me gusta y llena mi corazón: “es como una magia, y tú una maga”. Estoy de acuerdo en que el felting es, por lo menos en parte, un proceso mágico. Y me súper encanta poder crear de la nada tanta cosa que estimula los sentidos.

Al escuchar o pensar en estas ideas, mi formación en la historia del arte y vocación por ella, me hacen evocar varios emblemas que se destinaron a los pintores en los siglos XVI, XVII y XVIII. En ellos se alababa el poder creativo de los artistas por medio de la representación de un lienzo en blanco, en el que el pincel está pronto a dar vida a todo un mundo antes inexistente. En esos momentos el pintor compartiría con dios su capacidad de crear… y aunque no sea igual, cada vez que empiezo a disponer la lana en mi blanca mesa de trabajo, siento una gran libertad y potencia creadora.



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