Borregos antiguos

Mejor con lana (de borrego)

Llegó el momento de hablar de un par de cosas serias, ni agradables, ni felices, pero que nos deberían importar a todos los que vivimos en el planeta Tierra y nos vestimos: la crueldad animal en la industria textil y la contaminación textil… Lo haré de forma sintética (y por lo tanto seguramente faltarán tópicos y datos) y dejaré varios otros asuntos para otros días. Toma este escrito como una introducción a temas complicados sobre la lana de borrego y la moda. (Al final de este escrito te dejaré varias ligas, por si quieres leer un poco más.)

Empecemos aceptando que para algunos todo uso de los animales por el hombre es inmoral, cruel y opresivo. Este es un punto de principios, muy respetable y también discutido y peliagudo. Bajo esta perspectiva cualquier industria basada en la utilización de animales es crueldad. Si así lo crees nada de lo que pueda decir a continuación cambiará tu perspectiva, y la utilización de la lana y por lo tanto el trabajo con fieltro de lana nunca te parecerá aceptable. Lo entiendo y lo respeto.

Cuando empecé a interesarme por la fabricación de objetos de lana me preocupé genuinamente por este tema. Antes de seguir soñando con hacer esas cosas lindas de las que te conté ya (“¿Qué está hecho de lana? ¿Con wet felting? aquí) me puse a investigar y leer sobre la crueldad, la industria y las “moda rápida” y “moda lenta”. La información que me arrojaron mis indagaciones me dio muchas sorpresas sobre las ovejas, y sobre muchos asuntos de los que no sabía nada, en particular sobre la industria textil. Y he de confesar que sigo aprendiendo y leyendo puntos de vista discordantes, por lo que reitero que en esta ocasión sólo hablaré de un par de ideas.

Por desgracia es verdad que parte de la industria lanera a gran escala incumple con la ética de trato animal, y algunas prácticas dentro del negocio son crueles. Muchas de las denuncias de crueldad se han centrado en una práctica llamada “mulesing”, que consiste en quitar un pedazo de piel del borrego para causar una cicatrización en dónde no crecerá pelo nuevamente. Se busca así evitar que el pelaje se ensucie con heces y orines, y por lo tanto controlar los ataques constantes de moscas que producen infecciones que enferman a los borregos y pueden matarlos. Esta práctica era casi un procedimiento estandarizado en Australia (y se difundió a otros lugares) en particular con los borregos merino. En su origen se realizaba con muy poco cuidado y sin importar si el borrego sufría con el procedimiento, pero las muchas denuncias de asociaciones protectoras de animales hace unos años cambiaron mucho la situación. En Australia se ha regulado y en Nueva Zelanda, otro centro productor de lana, se prohibió en 2018. Sobra decir que hay detractores y defensores de la práctica (en tanto se realice por medio de un procedimiento veterinario controlado y analgésico). Yo busco que mis proveedores tengan acreditación por no practicarla. Ha surgido, por otro lado, una organización mundial, la R-W-S (responsible wool standard), que acredita la producción de lana bajo estándares responsables y éticos, cuidado tanto a los borregos, como a la tierra en la que se crían. Busco, por supuesto, proveedores que siguen este protocolo.

Otra de las denuncias de maltrato a las ovejas tiene que ver con la esquila (que es el término correcto para la recuperación de la lana). Me asustó bastante un vídeo de Peta en el que muestran cómo, con descuido, maltrato, y malos modos, “trasquilan” una oveja. La persona tumba al animal golpeándolo, e incluso corta su piel en varias ocasiones, mientras éste intenta soltarse. Como es lógico muchos observadores  reprobaron la crueldad que ostenta  el video (contra la que estoy en desacuerdo por completo), pero también muchos comentaron que ese vídeo no reflejaba la realidad cotidiana del proceso, reprobando ese proceder. Incluso leí argumentos que aducían que los maltratos de este tipo atentaban en contra de los intereses económicos de los mismos productores de lana, pues la calidad de la misma depende del bienestar de los animales. Sin atreverme a desacreditarlo, estoy segura que el trato a los borregos no siempre es ese.

Por otro lado, es común que los productores de lana fina dedicados a la creación de fieltro húmedo y estambres críen sus propias ovejas, o, como yo, compremos lana que tiene garantía de no maltrato. En mis grupos de artífices de fieltro húmedo he visto fotos de mujeres tejiendo abrigos para sus ovejas recién nacidas, a las que cuidan con cariño.

Borrego

Quizá el aspecto de la cría de ovejas para lana que me pareció más interesante fue descubrir que es una actividad tan antigua que ha modificado la realidad biológica de los animales (idea que por otro lado me asusta, pero es real). La lana se ha usado desde la antigüedad para vestir al hombre, por lo que la cría de ovejas ha acompañado el desarrollo humano cambiando las condiciones de las dos especies. La cría continuada para la esquila constante tuvo dos muy importantes consecuencias: 1) la mezcla de tipos de oveja dio como resultado nuevas razas, por cierto varias de ellas están hoy en estado crítico de conservación, y 2) la pérdida de la capacidad de algunas razas de ovejas para mudar el pelo por si mismas, en tanto que otras lo pierden a mechones y con dificultad. En las imágenes medievales de las ovejas puedes ver el contacto constante de éstas con el hombre.

Borregos en la historia

Borregos antiguos

En el año de 2004 se dio a conocer el caso de la oveja merino llamada Shrek, en Nueva Zelanda, que se escapó para evitar la esquila. Estuvo 6 años en una cueva y cuando la encontraron había perdido parte de su movilidad por los 27 kilos de lana que cargaba. Otro caso aún más impresionante fue el de Chris, también merino, encontrado en Australia con más de 40 kilos de lana, en 2015. ¡Imagínate qué calor! No esquilar a una oveja incrementa también las posibilidades de desarrollar enfermedades y heridas en las pezuñas.

Ovejas Shreky Chris

También es cierto que la industria lanera ha decaído por la creciente utilización de telas sintéticas preferidas por la “fast fashion” o “moda rápida”. He escuchado por ahí opiniones, a mi parecer bastante superficiales, que celebran el uso de estas telas por no ser de origen animal. Sin embargo la mayoría de las telas sintéticas tienen poca calidad, por lo que la ropa con ellas realizadas debe ser reemplazada constantemente, lo que genera una “necesidad” de comprar más y más prendas después de poco uso… lo que por supuesto llena el mundo de desperdicios difíciles de eliminar. Aunque no me adentre en el tipo de trabajo que requiere la rapidez de la moda inconsciente, estoy segura de que has escuchado denuncias sobre trabajo infantil y/o casi esclavista por grandes compañías de maquila.

Desperdicio textil

Podríamos pensar que otra alternativa es la fabricación de ropa de algodón, pero también para el cultivo de algodón a gran escala hay muchas críticas. Otra vez tenemos puntos de vista discordantes en las fuentes, pero varias coinciden en que las grandes productoras de algodón promueven una desigualdad en el uso del agua, ya que se requieren muchos litros para su cultivo, y no siempre se ubican en lugares en que naturalmente llueve.

Ante este panorama puede uno sentirse desolado. Parece claro que un enemigo común del planeta es la masificación del consumo, en serie, y sin consciencia. Apostar por ello a producciones locales, que promuevan las economías más justas, y que cuiden el impacto que dejan, puede ayudar bastante, aunque necesitamos exigir regulaciones sustentables a las industrias por parte de nuestros gobiernos.

Creo, en este contexto de serios abusos al planeta, que desperdiciar la lana de los borregos es un disparate, pues además las propiedades positivas de la misma son muchas, como te contaré en súperpoderes lanísticos (aqui). Quisiera también pensar que podemos llegar a un punto en donde lo normal sea brindar un trato ético a lo animales y a partir del cual ayudemos a contrarrestar los efectos de la crisis producida por los desechos sintéticos alentados por el consumismo en la moda. Si eso nos permite crear objetos bellos y útiles que cambien y mejoren nuestra percepción del mundo, será también una forma de contrarrestar la apatía en la que se vive en muchos sentidos y propiciar la creatividad. Tengo la esperanza de que mis creaciones contribuyan a inspirarte de manera consciente.

Créditos fotográficos:
  1. Borregos de Billings farm, Vermont
  2. Collage fotográfico con: El Buen Pastor, siglo IV, Escultura paleocristiana, Roma, Italia;   El juicio final, detalle. Siglo VI, Mosaicos en Sant’Apollinare Nuovo, Ravenna, Italia; Rebaño de borrego. Ilustración en el manuscrito: The Lutterell Psalter, c. 1325-35, Inglaterra (Lincoln), 35.5 cm, British Library, Londres, Reino Unido; Borrego. Ilustración en el manuscrito: Bestiary of Ann Walsh, England, 15th century , Latin ,13.5 cm, Kongelige Bibliotek, Copenhagen, Denmark.
  3. Borregos Shrek y Chris, prensa.
  4. Foto publicada por la marca Karün en su sitio web.
Para leer un poco más:


¿Quieres estrenar ya? Comunícate conmigo.