Cianotipia textil

Historias de azul, cianotipia textil

Siempre me ha gustado el azul, en diferentes tonalidades y para múltiples asuntos: mi ropa, alguna vez mechones de mi cabello, la alfombra de mi cuarto, cuadernos, lápices, adornos… y un gran etc. ¿Cómo podría entonces ignorar una forma de impresión de imágenes, de gran calidad, y en azul? Por que la cianotipia justamente lo es, y se puede imprimir en soportes increíblemente variados como papel, madera, cerámica, piedra, y, por supuesto, textil. Y por si todo ello no fuera suficiente para amarla, lo que acciona la impresión es el mismísimo Sol y puedo complementar mi narrativa visual con bordado, haciendo lo que llamo historias de azul.

En últimas fechas he estado un tanto obsesionada con la cianotipia textil. La vi por primera vez mientras estudiaba, luego mi hijo aprendió a hacer cianotipia sobre papel en un fantástico taller (si vives en CDMX, al sur, y quieres actividades para niños corre a buscar las de La Caja de Luz), y hace relativamente pronto yo aprendí con Erika Lujano, de Enhebra Colectivo.

La técnica permite una gran delicadeza de línea y la superposición de imágenes, como una forma de collage, dando resultados irrepetibles. Al bordarla hago una intervención en relieve a la impresión precisa, modificando su textura y color. Creo que estoy en un proceso de exploración cianotípica. ¿Qué imprimir? (las posibilidades son infinitas) ¿Qué tanto intervengo la imagen? ¿Cómo sacar partido a la precisión de la impresión y enriquecerla con otros elementos? Pero quizá valga el esfuerzo (no la pena, como dice Nuria Santiago, de La Caja de Luz) explicar un poco más qué es la cianotipia, antes de abordar mi aproximación a ella.

De causalidad a posibilidad: breve historia de la cianotipia

En 1842 un inglés llamado John Hershel (1792-1871) ideó la técnica. Era matemático y astrónomo (como su padre, quien descubrió Urano). Fue gran inventor, realizó un telescopio muy preciso y buscó maneras adecuadas para fijar imágenes, obteniendo resultados importantes para el futuro de la impresión. Mientras experimentaba con sales de hierro (citrato férrico de amonio y ferrocianuro de potasio) para conseguir un método de reproducción de sus notas, inventó la cianotipia.

Los experimentos de Hershel fueron claves para el desarrollo fotográfico por su uso de emulsiones de plata. Según algunos autores fue él quien utilizó por primera vez el término fotografía (otros opinan que por lo menos ayudó a definirlo y fijarlo), así que te puedes imaginar lo importante que fue su trabajo en el campo de la imagen.

Sin embargo, la persona que comenzó a desarrollar la cianotipia como un medio de reproducción exacta de la naturaleza, también con enormes posibilidades estéticas, fue la botánica Anna Atkins (1799-1871). Ella superponía directamente las plantas sobre un papel previamente preparado con los compuestos de la fórmula, obteniendo gran precisión y detalle, por medio de una buena exposición y revelado. Al ser una técnica de impresión por contacto, el negativo es siempre del tamaño de su impresión.

Por su fidelidad y precisión la cianotipia fue usada industrialmente para obtener copias de planos arquitectónicos y copias heliográficas. Y de todos esos usos, la cianotipia saltó a ser una técnica que puede usarse como una forma de expresión artística.

Navegante estelares.

Cianotipia, expresión, historia, arte.

Quizá por ser historiadora del arte tengo reparos en calificar algo como arte, y por ello prefiero decir que la cianotipia puede serlo por derecho propio, a decir que ésta, o cualquier otra técnica, es artística. La diferencia es sutil, pero el arte se conforma por elementos más complejos que el deseo de quien lo produce o lo mira. (Si algún día te gustaría que este fuera un tema de blog, házmelo saber J) El asunto es que el arte puede adquirir presentaciones muy diversas, distintas formas, tamaños, soportes, conceptos, colores, etc. Y la cianotipia es un medio muy interesante para la expresión (que puede llegar a ser arte).

Independientemente de mis reparos también para decir si hago arte o no, la cianotipia textil se ha sumado a una de mis técnicas favoritas para crear obras. El proceso es bastante delicado y complejo. Además de realizar la fórmula de cianotipia que se me antoja alquimia, pero es química, hay que preparar las telas, los negativos, recolectar los elementos para impresión y disponer las aguas de los rebelados. Toma tiempo además por que las telas deben dejarse secar cuando se preparan y cuándo se impregnan de emulsión (secarse en un ambiente libre de luz solar)… y luego de todo ello dependemos de la fuerza del Sol, y el camino de las nubes. Por ejemplo, la última vez que imprimí logré hacer como el 20% de las telas planeadas, pues las nubes se instalaron junto al Sol… y no pude seguir (quizá lo intente de nuevo pronto, pero algo me dice que deberé esperar a la primavera).

Pero pese a que imprimí menos esta vez, me queda un significativo número de telas listas para la siguiente etapa. Algunas fueron planeadas para tener secciones o elementos bordados, otras no necesariamente. Creo que algunas no requieren la inclusión de hilos, pero muchas veces pensé las composiciones incluyéndolos para crear historias, enfatizar sensaciones o aportar colores. En algunos casos estoy trabajado con distintos tipos de tela en una misma imagen, y para ello también he experimentado. Mientras unas simplemente están cosidas o bordadas encima, otras tienen pequeñas secciones pegadas con materiales adecuados para no dañar las telas con adhesivos ácidos. Espero no marearte con la puntualización al respecto, pero he visto frecuentemente a bordadoras usar pegamentos fuertes o pegamentos “textiles” para parches o para colocar bordados en maderas, sin tomar en cuenta que dichos materiales no consideran la conservación de las piezas. De hecho casi todos los adhesivos de papelería, tienda de manualidades o telas, contribuirán a que las piezas aceleren su amarillamiento y eventual destrucción, debido a su acidez. Pese a que no considero que todos los textiles deben permanecer “por siempre”, creo que aquellas creaciones que pretendan ser significativas deben considerar la naturaleza y calidad de los adhesivos. Es por ello que utilizo pequeñas cantidades de materiales que se usan para la restauración de obras artísticas, muchísimo más caros, pero que garantizarán la estabilidad de las piezas.

Las telas en la que trabajo varían también. Me gusta imprimir y bordar sobre manta, pero también he impreso en lino y en seda, ésta última más difícil (y costosa). También uso distintos tipos de hilo: de máquina de coser cuando quiero algo muy delgado, de algodón, de algodón teñido con tintes naturales, de seda, de seda teñida con tintes naturales…

Respecto al tipo de imágenes que utilizo hasta ahora como negativos, puedo decirte que me encanta usar ilustraciones de libros antiguos, algunos de ellos del periodo de la historia al que dedico mis investigaciones como historiadora del arte. Incluso he impreso algunos documentos de archivo…  Pero también me gusta recurrir a imágenes que por alguna razón se han quedado en mi memoria, y fotografías que han significado para mí un puñado de mi historia. Por ejemplo, me gustan particularmente dos fotos de mi madre, de niña y de joven, y una de mi abuelo también joven. Me pregunto si la fuerza que veo en ellas dependerá de mi relación filial con los retratados o si de verdad condensan una parte de la historia, de las formas de vestirse y mostrarse, y si pueden representan o significan algo para personas que no son de mi familia. A veces dudo y pienso que es un poco extraño poner a circular imágenes tomadas de mi entorno familiar, y mi mente va al lado contrario: las galerías de museos están llenas de retratos. Pero un segundo después regreso: mucha gente se salta esas salas de museos por que no encuentra interesantes los retratos… y vuelvo a mí: me fascinan los retratos y les he dedicado tiempos de estudio e interpretación en diversas partes de mi vida. Me encantaría escuchar tu opinión al respecto.

A fin de cuentas… no puedo evitar pensar en imágenes. Llevo demasiados años de mi vida estudiándolas, interpretándolas, buscando conservarlas… y en esas imágenes un grupo grande está ligado a personas concretas y otro más a emociones sumamente personales. Alguna vez alguien me dijo que todo trabajo de creación tiene un componente autobiográfico… ahora que yo misma soy una creadora de historias visuales, que cuentan historias con hilos, historias de azul ¿podría evitar resignificar las imágenes de mi archivo mental? Mientras sigo pensando en todo esto, te invito a seguir mis exploraciones ciantotípicas y lanísticas visitando también mi cuenta de Instagram: https://www.instagram.com/paula.mues.orts/

Y a bailar y besar que el mundo se va a acabar (no sabemos cuando, pero mientras tanto)

Paula



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